Desafio del Agua Urbana en las Americas: Agua Urbana en Venezuela

Desafio del Agua Urbana en las Americas: Agua Urbana en Venezuela

Resumen
Venezuela cuenta con más de 28 millones de habitantes, de los cuales 80% se concentra en apenas 20% del territorio nacional. El 60% de la población se encuentra ubicado en el arco Andino-Costero, la región con menor disponibilidad de recursos hídricos. Debido a ello se generan problemas asociados con su distribución y prestación de servicios de saneamiento, además de aquellos causados por la dislocación de grandes volúmenes de agua fuera de sus cuencas de origen. Para el suministro de agua potable y los servicios de saneamiento, se cuenta con nueve Empresas Hidrológicas Regionales y ocho Empresas Descentralizadas a nivel nacional. El suministro de agua potable en las grandes ciudades depende, principalmente, de fuentes superficiales (embalses), con más de 90% de cobertura de la población urbana, más de 80% de recolección de aguas servidas, pero con menos de 50% de tratamiento de estas aguas; actualmente, se desarrollan varios proyectos de saneamiento de cuencas y de tratamientos de aguas servidas. En lo que respecta a la relación de las aguas urbanas y la salud, en Venezuela se han presentado numerosos casos de enfermedades asociadas a los recursos hídricos, entre las que se destacan las diarreas, amibiasis, malaria y  dengue, con altas incidencias en los estratos más pobres de la población. En este capítulo también se hace una aproximación a la salud ambiental desde el espacio de la vivienda y los hogares, haciendo comentarios sobre indicadores e índices destinados a medir la interacción agua-salud ambiental. Igualmente se discute sobre la alta vulnerabilidad del país en el régimen hídrico, por lo que es de vital importancia monitorear el efecto del cambio climático sobre las distintas fuentes empleadas para abastecimiento, ya que la mayoría de los efectos adversos están relacionados con la disponibilidad de agua. Se han presentado fenómenos de sequía extrema y de inundaciones en las principales ciudades del país, cada uno de ellos con consecuencias negativas para las poblaciones urbanas, por lo que se señala la importancia de una planificación oportuna (planes maestros) de las poblaciones para evitar futuros daños a personas y objetos. También se destacan medidas estructurales y no estructurales para mitigar los efectos de las inundaciones en las ciudades. Se concluye que se deben implementar planes de manejo de los recursos hídricos que sean el resultado de una inter acción bien planeada y concebida entre la tecnología, la sociedad, la economía y las instituciones, con el propósito de balancear la oferta y la demanda del recurso, ante escenarios de ocurrencia de extremos hidrológicos. Así mismo, los planes de gestión de los recursos hídricos y la mitigación de los problemas relacionados con el ciclo del agua en las zonas urbanas, deben contar con la participación de las comunidades organizadas.

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