Proyectos latinoamericanos sorprendieron en la Décima cumbre de la biodiversidad

Proyectos latinoamericanos sorprendieron en la Décima cumbre de la biodiversidad

 

En el día de ayer, viernes 29 de octubre, finalizó la Décima cumbre de la biodiversidad que se venía llevando a cabo en Nagoya, Japón, desde el lunes 18 de este mes.

En ella participaron más de 190 naciones de todo el mundo, incluyendo varios países de Latinoamérica.

Lo particular en esta décima edición de la cumbre, según informa BBC Mundo, fue la irrupción de varios proyectos innovadores gestados en América Latina para financiar el cuidado del medio ambiente.

En esta nota te presentamos dos de los planes presentados en la cumbre: ambos proponen pagar por el medio ambiente y están siendo implementados en Costa Rica y Colombia.

 

El caso costarricense

Según explicó el citado sitio, Costa Rica es uno de los primeros países en el mundo que implementó un sistema de Pagos por Servicios Ambientales (PSA)

Dentro de este sistema de pagos se tiene en cuenta que los bosques de este país no son sólo productores de madera, sino que también -y fundamentalmente- producen bienes y servicios que la sociedad demanda y que debe, por lo tanto, pagar por ellos.

Así, se reconoce por ley en este país que los bosques brindan a su comunidad determinados servicios como absorber gases de efecto invernadero, proteger la biodiversidad (vital para nuevos medicamentos), asegurar los recursos hídricos y proveer belleza escénica, claves para el turismo.

Pero junto a este reconocimiento, viene el compromiso: se debe pagar por estos servicios que el ecosistema costarricense otorga. Esto se hace de varias maneras. En primer lugar, existe un impuesto al consumo de hidrocarburos con el que, cada vez que alguien carga nafta, está aportando recursos para el medioambiente.

Además, en Costa Rica se efectúan pagos voluntarios de agencias de viajes, cadenas de hoteles y aerolíneas, con este mismo objetivo.

El destino de estos aportes redistributivos es el propietario de bosques particulares: estas personas perciben un determinado monto de dinero gracias a los servicios que los árboles plantados en sus predios brindan al pueblo de Costa Rica.

De esta manera, se logró que en dicho país disminuyera el uso del suelo para la ganadería extensiva y aumentara en más de un 30 por ciento la cantidad de hectáreas forestadas.

El caso colombiano

Siguiendo esta tendencia iniciada en Costa Rica, referente al pago de servicios ambientales, Colombia no se queda atrás.

Sucede que en este país se creó un Fondo de agua, con el cual, no sólo se paga por el agua potable, sino que te también se concientiza sobre su importancia y origen.

“A los usuarios del agua, por ejemplo en la ciudad de Bogotá, les decimos, si quieres agua de buena calidad, hay que reconocer que hay ecosistemas que están prestando esos servicios ambientales, en el caso de Colombia, los páramos” en los cuales “arranca el ciclo de agua dulce que baja por los Andes”, dijo a BBC Mundo José Yunis, representante en Colombia de The Nature Conservancy -TNC-.

La idea principal es que, mediante estos fondos, los campesinos que habitan los páramos mejoren sus ingresos y ayuden a preservar la biodiversidad de la zona con diversas actividades de conservación.

Estos son sólo dos iniciativas latinoamericanas presentadas en la Décima cumbre la biodiversidad. Ambas nos llaman a la reflexión: ¿Es justo pagar por los servicios que la naturaleza nos brinda? A primera vista, la respuesta pareciera ser positiva.

 

Fuente: tu.verde.com